EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA VIRTUAL
EL CENTRO ABIERTO O CENTRO DE DÍA
Una de las aulas del Centro Abierto, en el edificio multiusos
El Centro de día es un Centro de inclusión al que asisten tanto niños y jóvenes con diversidad funcional como usuarios neurotípicos.
El denominador común es la vulnerabilidad social, ya sea asociada a algún tipo de discapacidad o no.
Funciona en dos turnos, uno de mañana y otro de tarde.
Los primeros desayunarán y comerán y los del segundo turno comerán y merendarán antes de ser llevados a sus respectivos hogares.
En la actualidad asisten a él 52 niños y niñas.
Amelina ayuda a Helia en la clase de alfabetización.
Helia nació con parálisis cerebral y es una de las seis personas de distintas edades acogidas en el Centro cerrado o Centro de Acogida.
Agildo tiene autismo.
Los trastornos del espectro autista (TEA) son bastante desconocidos entre las familias y, en la mayoría de casos, entre los y las profesionales de la educación o de la atención social. Esto comporta que muchas familias o educadores no cuenten con las herramientas suficientes para comprender qué implica un TEA
Shelton, a la izquierda de la imagen y con síndrome de Dawn y Epson, con trastorno del espectro autista, se ayudan mutuamente en clase a la hora de hacer los ejercicios.
La sinergia que se crea entre ellos acaba siendo terapéutica.
El Centro Social de Integración de Macía, Sekeleka, opera en estrecha colaboración con estructuras locales.
En el caso de los niños y niñas con discapacidad visual el Braille ocupa un lugar fundamental tanto en las aulas del Centro como en las del CREI (Centro de Recursos de Educação Inclusiva Eduardo Mondlane).
Aunque todos son mozambiqueños del área de Macía el origen religioso de los usuarios del centro es muy diverso.
Niños musulmanes, cristianos de distintas denominaciones y del ámbito cultural de las curanderías comparten espacios y experiencias en el Centro.
En cada turno, tanto por la mañana como por la tarde, los chavales tienen un tiempo para la música y para la “Educación en valores”
En Sekeleka se trabaja en la formación de hábitos de salud y después de cada comida todos los niños y niñas proceden a lavarse los dientes.
Además tendrán tiempo para tomar una ducha diaria, o lo que allí se llama "tomar baño".
DOGLAS
La labor de campo en “Las Comunidades”.
El trabajo de Sekeleka empieza en los distintos barrios de Macía, 11 en total.
Allí el foco está puesto en las familias.
El primer escollo que tienen que salvar las que se enfrentan al nacimiento de un niño con discapacidad es la de la falta de información.
A eso hay que sumarle el estigma cultural que pueden suponer en muchos casos las creencias al respecto e indudablemente la falta de recursos.
Llegada desde Guinea Ecuatorial, Sara Marcos Velert se incorporó al proyecto en 2017. Su dilatada experiencia en África le sirvió desde el primer momento para entender las peculiaridades de la cultura mozambiqueña.
Sara es diplomada en Teología por el IBSTE (Instituto Bíblico y Seminario Teológico de España)
Ivania visita a Vagna regularmente.
Es una de las “activistas” de Sekeleka y Vagna es una de las niñas que está a su cuidado.
Ivania es lo que en al ámbito de la Cooperación internacional se conoce como “Agente de comunidad”.
Sekeleka selecciona, forma y remunera 11 activistas, uno para cada uno de los barrios de Macía, que serán la punta de lanza del trabajo de campo con las familias.
Son los encargados de detectar aquellas que son vulnerables y tienen niños con discapacidad y hacer de puente con el equipo directivo de Sekeleka comunicando cualquier eventualidad relacionada con los niños o sus familias.
Muchos niños con discapacidad en Mozambique son dejados al cuidado de abuelos y otros familiares.
Es el caso de Dalton que vive con su abuela desde que su madre emigró a Sudáfrica en busca de trabajo.
Daton es ciego de nacimiento.
Muchas familias sobreprotegen a niños o niñas con baja visión ante un entorno que no está preparado para este tipo de discapacidad.
Ese era el caso de Dalton, sin posibilidad de relacionarse con otras personas su desarrollo mental, psicológico y emocional estaba seriamente mermado.
Empezó a ir al Centro dos veces por semana y a día de hoy es un usuario diario al que además Sekeleka lleva los martes y los jueves al CREI, un instituto público especializado en Braille con el fin de que en un futuro próximo pueda realizar allí sus estudios.
El entorno en el que vive Doglas no le permite usar silla de ruedas para desplazarse.
La mayor parte del terreno que circunda su casa es arena.
Tampoco podría manejarla debido al estado de su brazo derecho.
Se desplaza ayudándose con una vara larga a modo de pértiga y cuando el terreno le impide hacerlo así... gateando.
Sekeleka le instaló unas barras en su casa para que pudiera hacer algo de ejercicio.
Doglas tiene parálisis cerebral, que afecta principalmente a la parte derecha de su cuerpo.
LA ESCOLINHA
La Escolinha es una guardería de integración a la que acuden tanto niños que están incluidos en el Proyecto de Sekeleka como otros neurotípicos o con diversidad funcional y que lo hacen como lo harían con cualquier otro centro privado.
ÁREA DE FORMACIÓN PROFESIONAL
Doglas, 24 años.
Es el usuario de mayor edad..
Habla shangana y portugués aunque por su parálisis tiene problemas para pronunciar ambas.
Doglas forma parte del Proyecto en el Área de Formación profesional.
“Teje” alfombras con ganchillo y materiales reciclados que luego se venden y así obtiene unos ingresos que poder llevar a su casa.
Vive con su madre y su hermana.
Paulina, 18 años.
Huérfana de madre, y de padre desconocido, vivía con la abuela.
Se quedó ciega posiblemente de glaucoma ( porque el Centro no ha conseguido los informes médicos) y desde entonces estaba encerrada en el patio de su casa. También tiene hipoacusia acusada.
En principio entró en el Proyecto por la falta de recursos que tenían en esa casa pero después el Centro descubrió que en el patio había un habitáculo de cañizo en el que su abuela la prostituía.
A través de Acción Social de Mozambique pudo ser rescatada de su entorno poniendo así fin a una situación de abuso largamente sostenida en el tiempo.
Gracias a la directora del Centro de Salud de Macía, Sekeleka ha firmado un acuerdo para que de forma semanal las niñas y niños que lo necesitan tengan tanto un apoyo de fisioterapia como sesiones de terapia ocupacional enfocadas a trabajar su autonomía y su calidad de vida.
Es la primera vez que una entidad gubernamental está colaborando de forma activa con el Centro
El Proyecto estaba en marcha desde 2004 para los niños y niñas vulnerables y/o con riesgo social en el distrito de Macía, pero es a partir de 2013 cuando empieza a centrarse, además, en aquellos con diversidad funcional.
Es una iniciativa local de la Convención Bautista de Mozambique apoyada por la UEBE y la European Baptist Mission.
El Pastor Sergio Mundlhovo está al frente del equipo directivo junto a la valenciana Sara Marcos Velert y dos personas más de la Convención mozambiqueña.
Y “Vovó Sara” que aunque ya está jubilada de la primer línea es una institución para todos y a día de hoy es asesora consultiva del consejo directivo.
Sekeleka está pagando en la actualidad alrededor de cuarenta nóminas, aunque la mayor parte de ellas son por trabajos de jornada parcial lo que da una idea del tamaño que el Proyecto tiene en la actualidad.
ÁREA DE SALUD
Ana María Leyda Menéndez es docente universitaria y odontopediatria especializada en la atención dental a personas con diversidad funcional.
Durante el año 2024, con una excedencia de la Universidad en la que trabaja y con el soporte de la UEBE vivió en Mozambique. Allí coordinó el Centro Abierto y fue la responsable del Área de Salud del CSIM Sekeleka.
Actualmente y gracias a la tecnología continua asesorando al Centro en los aspectos de salud que necesitan consultar.
El Centro dispone de dos vehículos con los que recoge a los niños del Centro de día por las mañanas y los devuelve a sus hogares cuando han terminado las actividades del turno al que asisten.
EL CENTRO DE ACOGIDA
Sin estar previsto en un principio, el “Centro de Acogida” ha surgido como respuesta a situaciones ineludibles que Sekeleka se ha encontrado en su camino.
A Cecilia Sekeleka la encontró cuando vivía en la calle obligada a hacer cualquier cosa para sobrevivir. Su madre murió y se desconoce quién es su padre.
Cecilia tiene una fuerte desviación en la columna e hidrocefalia y, debido a un problema en el desarrollo craneal, una discapacidad intelectual.
Helia llegó al Centro
a raíz de una fractura a la altura del hombro.
Se desconoce las circunstancias en las que pasó.
Estaba al cuidado de su abuelo alcohólico sufriendo maltratos desde que su madre murió.
Helia también tiene parálisis cerebral.
Aunque su adaptación no fue fácil a día de hoy está plenamente integrada y se la ve feliz.
A veces falla el suministro eléctrico.
Mientras éste se restablece Ana ilumina con la linterna de su móvil a los más pequeños del Centro de Acogida.
Siyabonga en la actualidad tiene 5 años. LLegó a los 3 con serios problemas de desnutrición. Aunque su familia recibía de Sekeleka una cesta mensuales con alimentación básica no ganaba peso.
El Centro lo acogió para preservar su supervivencia.
Rodrigues, ingresó en el Centro con dos años y hoy en día, con 4, es el más pequeño.
Llegó a Sekeleka con extrema desnutrición, tuberculosis y sida.
A día de hoy es un niño feliz, muy activo e integrado en la vida de la Escolinha y de Sekeleka.
Ambos son neurotípicos y están preparados para que una familia los pueda acoger o adoptar.
Hoy por hoy SEKELEKA no tiene límites.
Ahora mismo está embarcada en hacer cultivables 12 hectáreas que pertenecen a la Convención Bautista de Mozambique y que servirían a un doble objetivo:
Por un lado, suministrar parte de lo necesario para la alimentación de todo el Proyecto y por otro, dar trabajo a los chavales cuya incorporación al mundo laboral está más que difícil en un entorno y en un momento social como el que está viviendo el país.
Todo ello sin abandonar la labor en el Centro de día, con las familias en los barrios de Macía y en el Centro de Acogida.
El potencial de crecimiento del Proyecto es muy grande.
Las necesidades del entorno en el que Sekeleka se mueve, aún mayores.
Con tu colaboración alcanzaremos a más niños y jóvenes.
Súmate al Proyecto.
